miércoles, 17 de abril de 2013

Silvretta etapa 1: Ischgl-Heidelberger hütte

Este es el primer post, de una serie de siete, en los que pretendo contar a grandes rasgos la experiencia en la alta ruta Silvretta, travesía que compartimos catorce amigos del C.M. Pirineos del 23 al 30 de marzo de 2013.  Sirvan estas entradas como recuerdo de las jornadas de montaña que disfrutamos, así como del buen rollo que nos acompañó toda la semana. 


23 de marzo
Marta y Esteban observan la bajada al Heidelberger hütte
Ischgl, es el punto de partida de la Silvretta, que toma el nombre del macizo alpino localizado entre el Tirol austriaco y la Baja Engandina Suiza. Para cualquier aficionado al alpinismo, realizar una alta ruta con esquís de montaña es un sueño y éste era un regalo del que no me podía privar. Casi dos meses han pasado desde que tomé la decisión, y el momento ha llegado, poniendo fin a nervios y preparativos. Por fin iba a pasar a la acción.
El telecabina y el pueblo de Ischgl
Hasta la puerta de este hotel de Ischgl llegan las pistas. Buen sitio para estar una semanita.
Somos 14 los que viajamos, grupo algo numeroso, pero entretenido porque todos somos amigos y nunca falta la animación.
Cansados y mal dormidos después de 1600 Km. y 16 horas de viaje, dejamos aparcadas las dos furgonetas donde podemos, pues la zona está sembrada de placas de prohibición de estacionamiento nocturno. Finalmente, encontramos sitio en Galtür. Ultimamos la mochila, cuestión muy complicada porque allí tienen que entrar tus cosas para una semana con todo el peso que eso acarrea. No más de 10 kgs es lo ideal, pero todos acabamos con algún kilillo de más.
No hay prisa por salir, el forfait de medio día se puede comprar a partir de las 2 de la tarde por 23€. Pensamos tarde que podíamos comprárselo a alguien  que dejara de esquiar o recurrir al bono basura. Nos hubiera salido algo más barato o gratis.
Ramiro y Jose Luis esperando para salir de las pistas.
Abandonada la estación, subimos hacia Val Gronda
Un telecabina y 2 remontes nos dejarán en el Palinkopf, la zona más al sur de la estación de esquí, donde una barcelonesa muy simpática, residiendo en Zurich por amor, nos hace una foto antes de empezar el itinerario descendente fuera de los límites de las pistas. En los primeros giros me siento muy torpe. En frío y con ese peso a la espalda... 
Toño en el collado de Val Gronda
Luces del atardecer
Ponemos pieles y nos acercamos hasta el collado de Val Gronda. De aquí hasta la cima con el mismo nombre, apenas nos separan 60 mts de desnivel. 
Cima del Val Gronda ¡que frío!
Diagonal hacia el Heidelberger hütte
Abajo lo vemos

Hace un viento helador, así que apenas paramos e iniciamos el descenso hasta el Heidelbergerhütte, primer refugio de la Silvretta. Nos encontramos un acogedor refugio con las mesas del comedor casi llenas, ocupadas de montañeros de tertulia mientras saborean cerveza, así que después de cambiarnos seguimos ejemplo (Allí donde fueres, haz lo que vieres) mientras esperamos que nos sirvan la cena.
Segundo plato de la rica cena
El comedor
Todas las cenes empezaban con una sopa bien caliente
El vídeo de la primera etapa gentileza de Luis


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