Es habitual que se monten grandes atascos los fines de semana de vehículos que suben (y a la vuelta bajan) a las estaciones de ski, por tanto, empieza a instaurarse la costubre de madrugar para no ser engullidos por una retención. Así pues prontico (8:45) en la Casa de Piedra para desayunar.

Al fondo el collado de Pondiellos y su aguja. La ascensión para nosotros sólo porque quien se lleva toda la atención de la zona es el Garmo negro.




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